EDUCACIÓN Y MEDIOS DE COMUNICACIÓN. Educación para la sociedad del Conocimiento en Venezuela

El tema de la Sociedad del Conocimiento no es un tema ajeno a las Tecnologías de la Información y Comunicación, o Nuevos Medios de Comunicación, por el contrario, se constituye en un marco consistente para interpretarlas.

1. ¿De qué hablamos cuando decimos Sociedad del Conocimiento?

Hablamos de un cambio de época profundo y radical. Se cumple una ruta crítica que va de la Sociedad de Masas a la Globalización y de allí a la Sociedad del Conocimiento.

Sociedad de la información, sociedad, red y sociedad del conocimiento lucen como modos diferentes de enunciar el mismo fenómeno, pero consideramos que la sociedad del conocimiento se diferencia como modelo contemporáneo de desarrollo.

Más que un modo de construir sociedades, se trata de una nueva civilización donde a los entornos de desarrollo humano, estados de naturaleza y ámbito urbano, le ha surgido un tercero: Telépolis, es decir, no sólo una polis sino que es definido por Javier Echeverría como “además un mercado, un imperio, un Gran Hermano, un océano, una ficción, un gran cerebro universal o una entidad espiritual en la que algunos atisban el reino de los cielos y otros al Maligno”. Un entorno marcado por siete tecnologías: el teléfono, la radio, la televisión, el dinero electrónico, las redes telemáticas, los multimedia y el hipertexto. Excede a Internet y al ciberespacio pero como sistema abierto los involucra para su comprensión.

¿Pero cuáles son las transformaciones de la sociedad? Predominio creciente de las industrias de la información, el conocimiento como generador de riqueza en las organizaciones y la sociedad. Se establece el conocimiento como fuente de productividad, un bien intangible. La organización es el lenguaje que soporta ese conocimiento.

La UNESCO se refiere a las Sociedades del Conocimiento como la capacidad para identificar, producir, tratar, transformar, difundir y utilizar la información con vistas a crear y aplicar los conocimientos necesarios para el desarrollo humano. Estas sociedades se basan en una visión de la sociedad que propicia la autonomía y engloba las nociones de pluralidad, integración, solidaridad y participación.

Del modelo teórico de Sociedad del Conocimiento se deriva una definición como aquella constituida por comunidades de habla, que practican la democracia deliberativa y generan economías del conocimiento en el entorno configurado por las Tecnologías de la Información y la Comunicación.

Las comunidades de habla están conformadas por ciudadanos con autonomía racional que acuerdan una ética racional del discurso, desarrollan un léxico común, normas de interlocución de validez universaly con el compromiso de intercambiar roles de hablantes y escuchas.

La democracia deliberativa es propia de sociedades civiles democráticas y se centra en la construcción de consensos de orden sistémico y se desarrollan procesos de aprendizaje social. Es una renovación de la democracia representativa.

Economía del conocimiento. La virtualización, es decir, la transformación de los procesos de producción y distribución en el plano físico y su sustitución por la operación  dentro de la tecnología digital, hace que la agregación económica, el costo de transacción tiende de reducirse y el valor agregado a aumentar por la incorporación de actores y procesos de ámbitos remotos. En la Sociedad del Conocimiento donde impera la economía del conocimiento, se pasa de un capitalismo de bienes a un capitalismo de intangibles. Se concibe como una economía de la abundancia y de limitaciones en el acceso, más que pensar en términos de escasez y limitadas condiciones de producción.

2. Sociedad del Conocimiento

En Venezuela viene surgiendo una Sociedad del Conocimiento, de manera sostenida y con alcance a por lo menos dos generaciones. En el país, el 53% de la población económicamente activa tiene sólo 7 años de escolaridad, sin embargo, el 70% de los usuarios de internet se ubica en los estratos socioeconómicos D y E.

3. Educación para la Sociedad del Conocimiento

Una pedagogía completa para formar individuos de esta nueva civilización. Se requiere una pedagogía más acorde con el ser humano civilizado que va surgiendo de la Sociedad del Conocimiento; una pedagogía más centrada en la actitud y menos en la impartición de saberes, que ponga énfasis en la enseñanza de procesos de aprendizaje y menos en la planificación de la gestión educativa. Pragmática y dialogante para ponerse de acuerdo y deliberar incluso sobre los modos de conocer. Se trata de una apuesta por conocer desde la diferencia, inventar nuevos órdenes proyectados hacia el futuro.

Se trata de una pedagogía que replantee los planes de estudio para darles más complejidad, es decir, esa forma de pensamiento que da cuenta de los complexus, de las tramas de conjunto, en la cual se inscriben los fenómenos y evitar explicaciones reductivas que abstraen las relaciones para generalizarlas como leyes universales.

No puede concebirse el aprendizaje solo como una conducta, es importante dotar al docente de una comprensión avanzada de la formación de inteligencia individual y social, para que las promuevan en el aula o como líderes en sus comunidades.

El docente debe darle a los estudiantes herramientas para enseñarlos a aprender, en el contexto de su socialización, pero también para la deliberación, la negociación, la construcción del consenso. Ayudarles a desarrollar habilidades interpretativas en diferentes lenguajes y formatos. Hablamos de un docente comprometido con el desarrollo de comunidades, pero con una provisión mejor de conocimientos que le permitan formar a los sujetos para la comprensión y las prácticas sociales que están siendo potenciadas por las tecnologías del entorno digital.

Se propone un cambio en los fines de la educación al orientarlos hacia la formación de un sujeto humano con autonomía racional y heteronomía social, capaz de construir y comprometerse con proyectos definidos y gestionados en forma intersubjetiva, en diferentes momentos de su desarrollo como sujeto y en diferentes contextos de desarrollo comunitario empleando como herramienta inestimable la tecnología que modula el entorno digital.

El currículo se desprenderá de nociones modernas como el naturalismo, el representacionalismo, el sujeto trascendental para formar un individuo integrado socialmente, históricamente situado, actualizado en el ejercicio de sus prácticas y no sujeto a sus conocimientos, un sujeto que se defina por su comprensión  del otro y su compromiso en proyectos comunes.

Hay consenso en que el currículo debe sumar cinco elementos: saber, saber hacer, saber estar, querer hacer y poder hacer.

El espacio para el desarrollo del currículo es la escuela, pero no excluye otras instancias pues la tarea educativa no podrá limitarse sólo al ámbito escolar. Se debe hacer énfasis en el diálogo de saberes antes que en la impartición de saberes. Se requiere una escuela basada en la puesta en común de los proyectos de vida de sus alumnos y por proyecto de vida entendemos el plan de vida, el cuerpo de definiciones de ruta para el desarrollo.  Concebimos una escuela imbuida en el entorno digital: que ensaye múltiples lenguajes, que no limite la expresión formal del pensamiento a las formas consagradas por la tradición, una escuela bien equipada tecnológicamente, una escuela donde se va a discutir las lecciones impartidas en entornos virtuales. Debe ser una escuela conectada a otras. Una escuela que le enseñe al ciudadano a ejercer la infociudadanía, a entenderse con el gobierno electrónico, a participar en forma aún más democrática en el gobierno ejerciendo la democracia directa. Una escuela que enseñe a los ciudadanos los modos de emprender en esta nueva economía, y una dinámica de consumo en un mercado dialogante, el descrito por el prosumidor.

Las escuelas, vistas desde el punto de vista de la administración pública, constituyen un sistema que más allá de requerir presupuestos y exhibir resultados, debe poder constituir un ámbito de penetración social, en su condición de red institucional de conocimientos. Las escuelas deben estar plenamente informatizadas y donde se trabaje con no  más de 20 alumnos por aula.

Las horas de clase en el plantel no deben exceder las 5 horas diarias y la carga de tareas puede ser monitoreada a distancia. Las evaluaciones se ajustarán al tipo de competencias que deben ser desarrolladas. Las contrataciones de profesores no deben ser por horas sino por cursos de modo que el profesor esté disponible para clases presenciales y tutoriales diariamente.

Las escuelas debes disminuir la brecha digital a través de la capacitación y el Estado deberá:

  • Garantizar una computadora por estudiante
  • Incrementar la banda ancha y la conectividad universal a Internet, tanto en la escuela, hogar como es espacios públicos
  • Lograr la interconexión digital de todas las escuelas del país
  • Digitalizar el catálogo de toda la red de bibliotecas públicas de todo el país
  • Incrementar el número de bibliotecas digitales para consulta remota en todo el país
  • Las universidades deben avanzar en la puesta en línea de su producción científica, incluidas las tesis de grado
  • Promover el desarrollo informático nacional, en aplicaciones, programas y conectividad

Carlos Delgado-Flores es Licenciado y Magister en Comunicación Social, Profesor de la UCAB. Fue investigador del ININCO de la UCV y Coordinador de Postgrados en Comunicación Social en la UCAB.

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