DESIGUALDAD Y SEGREGACIÓN EDUCATIVA

Mariano Herrera /  Últimas Noticias 

La educación en nuestro país adolece de un problema que es quizás el más importante, aunque no el único. Es el de la desigualdad. Nuestra educación es muy desigual. En cobertura y en calidad. Si bien en primaria la cobertura es relativamente satisfactoria, alrededor del 93% de cobertura, en inicial y en secundaria, aún quedan por fuera cerca del 30% de la población en edad escolar. De modo que hay pues una desigualdad en la propia cobertura del sistema educativo obligatorio. Por otro lado, se puede estimar que la deserción escolar en educación media ronda el 40% de los que se inscriben en 1er año cada año.

La deserción es un asunto de calidad puesto que es producida por la incapacidad del sistema de retener a los alumnos más desfavorecidos. Y aquí se presenta otra desigualdad educativa y es que del total de desertores prácticamente la totalidad pertenece a los estratos D y E de nuestra población estudiantil. La deserción en la educación privada en Venezuela es prácticamente inexistente. De modo que en Educación Media existe una doble desigualdad. La primera en el déficit de cobertura.
Hay pocos liceos y la escasez afecta a los más pobres que deben trasladarse desde su lugar de residencia a liceos mucho más alejados que la escuela donde cursaron primaria. Y la segunda es que, en ese nivel la deserción es 7 veces superior a la de primaria.
Existe otro problema de desigualdad que no es ni de cobertura ni de calidad: La segregación escolar. En nuestro país, en las escuelas oficiales se inscriben casi exclusivamente alumnos de los estratos sociales D y E. Según estimaciones para el estado Miranda, los alumnos provenientes de estos estratos representan 90% de la matrícula. Por el contrario, los alumnos de los colegios privados provienen en un 89% de los sectores A, B y C. En síntesis, la escuela venezolana no es un lugar de encuentro para los diversos estratos sociales. Los alumnos más desfavorecidos socio-económicamente se encuentran siempre entre similares y lo mismo sucede con los estratos más favorecidos. Tenemos pues un sistema de segregación educativa.
La educación debe contribuir con la integración social y la escuela es quizás el único lugar por el que pasa toda la población venezolana durante muchos años. Es, idealmente, el lugar más adecuado para el encuentro, para la integración. Para que se conozcan todos y puedan, sin importar las diferencias económicas y sociales, compartir el tiempo y las oportunidades, hacer amistades, tomar conciencia de las diferencias y las semejanzas. Los niños son antes que nada niños y, especialmente en primaria, las diferencias sociales no se viven como trauma ni como drama. La convivencia se hace muy fácil y permite una conciencia acerca del valor del otro, evitando a la vez los prejuicios familiares.
Para evitar la segregación hay que lograr que toda la población en edad escolar disponga de un plantel cerca de su residencia y que desaparezcan las desigualdades de calidad entre ellos. Cuando sea lo mismo inscribir a los muchachos en cualquier escuela o liceo porque todos son iguales de buenos, habremos derrotado la desigualdad y la segregación educativa.
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