Tríada solidaria educativa

Luis Ugalde / El Nacional

Es importante lograr un gran consenso nacional sobre la necesaria solidaridad y complementariedad educativa entre Estado, familia y sociedad. Antes de la extraconstitucional aprobación de la actual Ley Orgánica de Educación, volvió a salir con fanatismo la “exclusividad” educativa del “Estado docente”. Pocos años antes ­entre amenazas y miedos­ tomó la calle aquella otra consigna también excluyente “con mis hijos no te metas”. La verdad es que la familia sola ni el Estado pueden educar bien; ambos y la sociedad se necesitan como tríada solidaria.

La Constitución actual va precedida de una exposición de motivos claramente opuesta al totalitarismo estatista en educación: la familia y la sociedad preceden al Estado y lo crean para fortalecerse y posibilitar el bien común del conjunto. El Estado es una creación de la sociedad como instrumento jurídico-constitucional que consagra los derechos de los individuos, familias y sociedades, y sus metas comunes como república. El Gobierno no es soberano, sino la sociedad en su conjunto; esta hace la Constitución y puede cambiarla. 

El capítulo V de la mencionada exposición dice que con “la participación directa de la gente en la toma de decisiones para la solución de sus problemas y los de su comunidad” se desarrolla “la tríada solidaria entre sociedad, familia y Estado”. Expresión realmente feliz. Es en la escuela pública (sea oficial o privada) donde debe encontrarse y crecer esta “tríada solidaria”: idealmente en la escuela está la familia con sus hijos, pues no puede renunciar a su responsabilidad educativa, y está el Estado comprometido con la educación obligatoria de calidad de todos los venezolanos “desde el maternal hasta el nivel medio diversificado” (Art. 103). La familia sola no puede dar esa educación a sus hijos ni el Estado tampoco, sino reforzándose mutuamente.

La educación ­la informal y la escolar­ ocurre en la sociedad.

En democracia en la sociedad múltiple están los cientos de miles de educadores, las universidades que los forman, las iniciativas plurales de creación de centros educativos y otras mil formas como la de los medios de comunicación social, todos actuando dentro de la Constitución y directrices legítimamente aprobadas en la ley.

No hay que confundir Estado con el gobierno de turno en sus diversos niveles (alcaldía, gobernación, Ministerio de Educación…). El Gobierno tiene la obligación de fomentar y velar por la educación acordada en la Constitución (“La educación es un servicio público y está fundamentada en el respeto a todas las corrientes del pensamiento… Art. 102) El referéndum de 2007 pretendía eliminar este enfoque democrático, pluralista y participativo, pero lo pudimos derrotar.

Tríada solidaria Familia y Estado se necesitan y se apoyan: aquella quiere prioridad estatal y mejor aporte público para la buena educación de sus hijos y éste refuerza y quiere más responsabilidad familiar en la educación de sus hijos. Ambos necesitan más y mejor aporte educativo de la sociedad plural y buena gestión del gobierno de turno para que esto se concrete en cada escuela y centro educativo. En la concepción totalitaria un partido o ideología se apropia del Estado (leyes, presupuesto, capacidad coactiva legal, fuerza armada…) y lo usa como instrumento para producir súbditos (sometidos) indoctrinados y dóciles. Con Stalin, Mao, Hitler y Castro, la sociedad es sometida al Estado-Partido (su Estado no es instrumento de la sociedad, sino dueño), con escuela única, texto único, partido único e imposición de la única ideología. Estamos a tiempo. En Venezuela la fuerte afirmación del Estado en educación hace 70 años afrontaba una triste realidad heredada: la gente adquiría tanta educación cuanta pudieran comprar los padres.

80% de la población que nada podía comprar, estaba condenada al analfabetismo y a la ignorancia.

Ahora la sociedad se obliga en la Constitución-Estado a poner los medios y asegurar su financiamiento para lograr educación de calidad para todo, al menos durante los 12 primeros años de escolaridad, sin por ello imponer una dictadura escolar partidista.

En el libro Educación para transformar el país recogemos esta idea de la “tríada solidaria” como consenso nacional hacia la buena educación, y darles prioridad a los más pobres.

http://impresodigital.el-nacional.com/ediciones/guardar/guardar.asp?dia=12&mes=07&anio=2012&archivo=N1_8N1

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