Principios y orientaciones para la Educación

Diez principios básicos y derechos fundamentales. Luis Ugalde s.j

1. Educación para transformar el país

La clave para producir una transformación profunda en Venezuela, que logre superar la pobreza y producir una sociedad democrática, justa, plural e inclusiva, es una educación que nos equipe para ser y formar productores de una economía próspera y una sociedad democrática y participativa.

El sistema educativo debe desarrollar los talentos humanos de todos, que es la verdadera base de la prosperidad y la solidez democrática de un país.

Toda Venezuela se debe unir afectiva y efectivamente para erradicar la pobreza y para ello hay que asumir el derecho a la educación de calidad para los más pobres y excluidos apostando a sus capacidades para convertirse en seres productivos de la sociedad que queremos.

2. Familia, Sociedad y Estado Educadores

Familia, Sociedad y Estado, estos tres factores participan en el proceso educativo, pero es el propio educando la clave en su desarrollo humano.

El Estado y la Constitución señalan el carácter obligatorio de impartir una educación de calidad para todos los venezolanos.

3. Educación de calidad como bien público  

La educación de calidad es un bien público al que todos deben tener acceso efectivo. Más que una proclama genérica, tiene que ser un principio operativo que anime un programa donde participan Familia, Sociedad y Estado, y que convierta ese principio en un derecho humano social de todos los venezolanos.

4. Educación de calidad como derecho humano 

Cuando se niega el derecho humano de la educación de calidad se comete un delito que acarrea responsabilidades y culpabilidades. Ese derecho va acompañado del deber personal de educarse y desarrollar sus potencialidades. Ambos, derecho y deber, necesitan encontrar respuestas en la sociedad y exigen esas respuestas a un sistema educativo que logre objetivos establecidos sobre la educación de calidad.

5. Derecho y financiamiento educativo 

El nivel de escolaridad y la calidad de la educación no pueden estar condicionados por los recursos económicos que posea la familia de un estudiante. Todo venezolano tiene derecho al máximo nivel de educación de acuerdo a sus capacidades.

El Estado y la sociedad deben garantizar formas de financiamiento para prestar atención a quienes menos recursos familiares poseen.

6. Prioridad educativa y sinergías

Si bien la familia es responsable de la educación de sus hijos en las etapas desde el preescolar hasta la secundaria, esta necesita el apoyo especializado de la sociedad y del Estado. Pero además de eso, la sociedad venezolana necesita de unos jóvenes con alta formación técnica y especializada en oficios productivos que se incorporen al mercado de trabajo y contribuyan al desarrollo. Por otra parte, las personas necesitan una educación contextualizada que exige una atención especializada de acuerdo con sus particularidades. Para lograrlo se hace necesario una sinergia entre familia, comunidades, Estado, educadores y empresas productivas.

La planificación del sistema educativo, para cuantificar las necesidades de centros educativos y educadores según las especializaciones y niveles, así como los aportes presupuestarios, exige la complementariedad y la sinergia entre todos los actores y factores educativos.

7. Prioridad educativa y financiamiento 

Venezuela necesita con urgencia comprender y desarrollar la cultura de que la riqueza principal y clave de un país no son los recursos naturales sino el talento de la gente. Esto sólo se logrará si se educa a los venezolanos para transformar su vida y su realidad tanto económica y social como ciudadana y política.

El presupuesto público debe reflejar esa convicción y considerar prioritaria la inversión en la educación de calidad, de la misma manera que las políticas públicas deben orientarse a estimular y fortalecer los aportes de la familia y de la sociedad (a través de sus empresas) para la educación.

La prioridad educativa en el presupuesto público es la educación inicial, primaria y secundaria, pero el Estado no puede descuidar el fomento de la investigación y la formación especializada en áreas estratégicas dentro y fuera del país, y la formación de profesionales y líderes. Sin educación de calidad en el tercer nivel, el país carece de su propia fuerza y conducción.

El financiamiento del nivel universitario debe ser compartido entre el Estado, el presupuesto familiar y el aporte a la educación de fundaciones y empresas. Para las empresas y fundaciones es una inversión estratégica y prioritaria tanto para ellas como para la nación pues necesitan personal cualificado que egresaría de ese sistema educativo de calidad.

El estudiante universitario debe contar con becas y créditos subsidiados aun cuando estudie en universidades no oficiales, pero esas ayudas deben ser pagadas cuando sean profesionales como una manera de ampliar la capacidad financiera del país y fomentar la responsabilidad de los beneficiarios y su solidad intergeneracional.

El desarrollo de formas inteligentes de crédito educativo para la educación superior puede ayudar a hacer rendir los recursos para los niveles siempre deficitarios de la educación primaria y secundaria garantizando que todo venezolano reciba educación de calidad durante toda su formación básica. El sistema crediticio será subsidiado para quienes no puedan pagarlo y así evitar que egresen con una pesada carga de deuda.

8. Educadores

El primer fracaso del sistema educativo en Venezuela está en la poca estima social y el desestimulo para la carrera docente. El resultado es la falta de educadores sobre en las áreas de matemática, física, biología e inglés.

Ante la fuerte intervención burocrática del Ministerio de Educación, los docentes se sienten que no se respetan sus criterios educativos, además de que experimentan discriminación por criterios partidistas y esos son factores negativos que afectan la calidad de la educación.

La clave de una buena educación es tener un educador vocacionalmente motivado, preparado, con iniciativas y creatividad, bien remunerado y consciente de su valía social.

9. Gerencia Educativa

En cada una de las miles de cientos de escuelas se requiere contar con un director y un equipo empeñados en lograr la excelencia de su escuela. Se requieren directores calificados y una gestión educativa de primera por eso hay que formar educadores pare la gerencia pedagógica.

La buena gerencia escolar requiere autonomía para tomar decisiones importantes y eso no es posible en un sistema educativo centralizado y concentrado en la dirección del ministerio.

No se puede transformar la educación sin un programa claro, preciso y ambicioso de formación para la gerencia educativa que llegue a todos los rincones del país, Esa formación debe ir acompañada de una justa remuneración e incentivos por el buen desempeño de la dirección escolar.

10. Fines, valores y calidad

Un consenso nacional básico define que el sistema educativo nacional es para que todos los educandos alcancen una educación de calidad que permita el mejor desarrollo personal y nacional, con un modelo de sociedad, democrático, solidario e inclusivo.

Queremos una educación conectada con la transformación del país, de manera que inculque un horizonte de superación deseable y forme una población capaz de lograrlo con su creatividad, capacidades, valores y productividad.

La educación de calidad en la adquisición de conocimientos instrumentales y en la formación de valores humanos con un sentido y visión antropológica solidaria.

La escuela debe sembrar la solidaridad, el sentido de un “nosotros” inclusivo en el que la realización del yo asume afectiva y espiritualmente la realización de los otros venezolanos y la defensa de sus derechos. La escuela debe cultivar la libertad personal, su pensamiento crítico y su creatividad. La escuela debe desarrollar el valor de la responsabilidad social que nos lleva a participar en múltiples formas asociativas que crea libremente la sociedad civil, que enriquecen la pluralidad social y hacen posible el desarrollo responsable de las personas.

Queremos una educación que valore el desarrollo de una cultura que enseña a relacionar los fines deseados con los medios indispensables para lograrlos y la responsabilidad personal en ello.

El sistema educativo necesita de indicadores para apreciar los avances. Se requiere que de manera pluralista se invite a todos los sectores y factores que participan en la educación para que hagan sus aportes educativos y formativos para contribuir a una convivencia pluralista, pacífica y solidaria con sus especificidades en una unidad sin uniformidad.

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